16 marzo 2017

LA POSVERDAD


“Posverdad”  es un término nuevo que se usa para describir un modo de manipulación de la opinión pública, en el que se apela a creencias personales y a lo emotivo, desconectándose de los hechos objetivos, de la realidad, de los datos duros, con el objetivo de actuar sobre la realidad.

Para algunos -entre los que me incluyo-  la posverdad es sencillamente una mentira, una estafa.  El problema es que muchos la creen porque aparenta ser verdad y porque confirma su opinión sobre algo.  La trampa es que no importa si es verdad o no, mientras valide su opinión, y le permita actuar sobre la realidad como si aquello fuera cierto.

Creo que esto empieza con un periodista estadounidense, Eric Alterman, que habló de un "ambiente político de la posverdad" y acuñó el término “Presidencia de la posverdad" para referirse a la presidencia de George W. Bush.

Las declaraciones de Bush y sus ministros después del atentado a las Torres, desconectaron a la opinión pública de los hechos de la realidad y generaron una posverdad redonda y perfecta para sus intereses: Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva. Era un peligro, había que acabar con él. 
Contaron, claro con la inestimable ayuda de Tony Blair, José María Aznar y el inefable Silvio Berlusconi.

Las armas de destrucción masiva, que no existían, justificaron la invasión a Irak y el asesinato de Hussein. Para cuando se descubrió que no existían las armas de destrucción masiva, ya se habían cumplido todos los deseos de Bush &Co y todo era irrelevante. Hasta los centenares de miles de muertos.

Esa gente se dio cuenta de que no necesitás hechos, ni que sea realidad, simplemente ¡podés mentir! ... Contando con un buen sistema de medios de comunicación, podés hacer creer a la gilada lo que se te cante.

En el ámbito latinoamericano, Durán Barba escribió todo un libro al respecto. “El arte de ganar” lo tituló. En ese libro se describen toda clase de operaciones, manipulaciones, distorsiones, espionaje. Las herramientas más indignas, repugnantes e impresentables. 
Durán se jacta de haber provocado el suicidio de un candidato, acusándolo falsamente de un abuso a un menor, o algo por el estilo.

Recuerden cuando Daniel Filmus denunció que un mensaje grabado preguntaba por teléfono a los votantes de la CABA qué pensarían si se comprobaba que el padre de Filmus, que era aquitecto, era socio de Sergio Shocklender.

El padre de Filmus, no era arquitecto, era un comerciante de 80 años en ese momento y no tenía ni el más remoto vínculo con Shocklender… 
O sea, la “posverdad” inventada por la empresa de Durán Barba y esparcida por medio de su call center (Connectic SRL), no tenía ni un solo punto de contacto con la realidad. 

Filmus hizo una denuncia penal, debe haber una causa en algún juzgado, pero el asunto es que perdió esas elecciones y Macri las ganó, logrando su reelección.  
No se puede afirmar que perdió las elecciones por esa campaña sucia, pero sirve para demostrar de qué son capaces. Lo que importó fue el hecho de hacer rodar una versión, aprovechando el alboroto por Shocklender.

No son errores, ni una casualidad permanente. Tienen el propósito deliberado de distorsionar o desinformar. 
Es “el fin justifica los medios”.

El mundo padece la posverdad. No creamos que esto es un fenómeno argentino.

El referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (en 2016) fue terriblemente manipulado.  La campaña a favor de abandonar la UE, usó cantidad de falsos argumentos, como el cartel que reza que se mandaban 50 millones de libras diarias, que se podían gastar en otra cosa. 

Ese argumento apelaba a la autoestima altísima de los británicos… nosotros somos ricos, ellos son pobres, los estamos manteniendo…

El debate filosófico respecto de si “los hechos” o “la realidad” son cosas relativas… si “la verdad” es relativa, si todo es materia opinable, todas esas discusiones no son accesibles a un público masivo. No tienen ni la difusión ni despiertan el interés de las mayorías.

Las redes sociales… esas cosas de doble filo…  
Por un lado tienen la capacidad de permitir que nos enteremos de cosas que los medios de comunicación no nos informarían jamás. Nos enteramos en vivo lo que pasa en cualquier lugar y en cualquier momento, siempre que haya alguien con un celular filmando o tomando una foto y subiéndola a Twitter o Facebook.

 Pero está el otro filo: una opinión reproducida miles o millones de veces, se transforma en algo tan satisfactorio como un hecho. Eso es una posverdad.

Al macrismo le encanta discutir la cifra de los desaparecidos durante la dictadura. Lo hacen a cada rato, Lopérfido, Avruj, Gomez Centurión, el mismo Macri (“No tengo idea si son 9 mil o 30 mil los desaparecidos. Es un debate en el que no voy a entrar"). Ajá.

Es angustiante y agotador tener que vivir explicando siempre lo mismo: está confirmado por documentos que enviaron los propios militares asesinos a la embajada de su madre patria, que para 1978 ya habían matado 22 mil personas. 
Y todavía tenían 5 años más por delante para seguir matando. 



Esa es una posverdad perfecta: discuten un número, como si 9000 desaparecidos fuera una tontera, una nimiedad. 
Siguen discutiendo una cifra, a pesar de las pruebas, porque desean minimizar la tragedia nacional provocada por la dictadura, a la que apoyaron y extrañan. 
Eligen estar cerca del verdugo y lejos de las víctimas.

La cifra precisa la saben los asesinos, amigos del macrismo… son igual de cínicos con todo.

Las "noticias falsas" son moda. Todo el tiempo se usan imágenes que pertenecen a otra cosa para instalar un tema, respondiendo a la pura conveniencia política. 

Como ejemplo, hace pocos días, en medio del conflicto docente…




Pusieron al Call Center de Marcos Peña a reproducir esto hasta el hartazgo por las redes sociales, hasta que alguien, se tomó el trabajo de buscar… y la foto era sacada de la página de Mercado Libre…
 

Así que ahí, esforzadamente, hay que hacer circular la verdad para derrotar esa mentira. Pero seguramente hay más de un Globerto que se quedó con la imagen de que Baradel tiene un BMW  blanco. 
Y te lo va a discutir hasta desgargantarse.

Los estrategas políticos de la posverdad quieren enseñarnos a vivir sin verdad y sin hechos. 
Piensan en los hechos de la realidad como algo que elegimos en un supermercado y nosotros, los consumidores de hechos,  optamos por la mejor oferta, la que más nos conviene según nuestros intereses, la que más se adapta a nuestra escala de valores, la que mejor satisface nuestro deseo de odiar o amar...

Te reducen 12 años de gobierno kirchnerista, a una frase lapidaria: “se robaron todo”. Punto.

Se termina ahí. Ese es EL HECHO. Esa es LA VERDAD. Fueron al supermercado de realidades y compraron esa realidad inmodificable e indiscutible.

El consumo de hechos a voluntad es peligroso para la salud mental, social y política del consumidor. Pero no les importa mucho que digamos, porque se sienten reivindicados, confirmados y representados por esa opinión, a la que consideran una verdad indiscutible.

Afecta su salud mental porque se convierten en energúmenos repitentes de un puñado de slogans, que terminan no explicando nada y vaciando todo de contenido.

Afecta su interacción social, porque con los únicos que pueden conversar es con los que están de acuerdo con sus slogans, así que los repiten a coro un rato… y termina siendo aburrido. Con la otra mitad de la sociedad, no pueden hablar sin cagarse a puteadas.

Ni hablemos de lo que los afecta políticamente, porque cuando se quieran acordar… van a estar otra vez en la lona, golpeando las paredes como en el 2001. Lástima que nos habrán arrastrado a todos.

La mayor desventaja del consumo de hechos a voluntad es que más temprano que tarde, el hecho comprado se autodestruye, por obra y gracia de su naturaleza: PORQUE ES UNA MENTIRA.

Ponele: En el estante del super está la posverdad “hay que dejar de subsidiar a los vagos, estoy harto de mantener vagos, garrálapala”. Al lado está la posverdad asociada “hay que sincerar las tarifas, todo es una gran mentira kirchnerista, para robar

El usuario de posverdades va y compra. Ambas, porque es un combo. 
Y eso deriva en que le retiran el subsidio de la luz y del gas, del que también él se beneficiaba. Y le aumentan el 1000% las tarifas. Así que ahora va y paga mucho más de luz y de gas… pero paga callado. 
Y aunque se da cuenta de que compró falsificaciones, grotescas imitaciones de hechos de la realidad, y que los compró porque le convenían para su desprecio y odio de clase… tal vez se justifique pensando “pero al menos no están más estos negros en el poder”… y aguantará así hasta que estalle y salga con un palo a golpear un portón gritando “que se vayan todos”.

Ahí reside la mayor desgracia de esto: se va deteriorando la confianza en las instituciones, en las estructuras, en la política, en los políticos, en los medios de comunicación… 
Y todo es beneficio para la antipolítica. Nadie confía en nada… Nadie es confiable… Todo es mentira. La verdad no existe… mi verdad, tu verdad… Individualismo a full.

El rol de los medios masivos es determinante.
Ya naturalizamos que un presidente tenga dinero no declarado en paraísos fiscales. 
Ahora hay que separar al Mauricio Presidente del Mauricio hijo de Franco, empresario. Son dos personas diferentes, con diferentes intereses… jajja!  
Esa es la nueva posverdad que nos están empujando por la garganta. 
Andá a separar la harina del pan, pelotudo!…

Nos espera una lucha cruel y mucha, como siempre.

Conocer al enemigo y sus subterfugios es importante para derrotarlo.
No hay profundidad intelectual en estos tipos. No son genios ni personalidades brillantes. No hay que esforzarse para descubrir lo que hacen. No son tan inteligentes… 
Son vivos, y carecen de escrúpulos.

Lo que hay, es una superficialidad, una estupidez, una arrogancia de una  sociedad de mierda que ha encumbrado a estos tipos frívolos a un nivel que no merecen.

Ya pasamos cerca de este lugar en los 90…  cuando uno salió a decir que era la muerte de las ideologías, el fin de la historia. 
Eso quisieran.

Estos últimos días dejaron descansar al demonio Baradel y la emprendieron contra el demonio Indio Solari, al que están linchando mediáticamente con una saña tremenda.

Me encantó cómo agradecieron las Abuelas al Indio, por siempre participar de la lucha por la búsqueda de los nietos que faltan, y el deseo:


Que la verdad triunfe sobre la mentira”. Amén.



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6 comentarios:

Luis dijo...

Gracias, chica.

Dormidano dijo...

No me va a creer, pero escribí un artículo entuavía inédito sobre este asunto. Apenitas esté publicado os lo muestro.

Luz dijo...


Graciavó, Luis

Dormidano, es un tema que da para sacarle jugo, porque estamos TAN rodeados de posverdades...

Lorenzo Franja dijo...

Antes le llamaban relato, hoy le dicen posverdad. El que este libre de mentiras que tire la primera piedra

Gustavo Marcelo Sala dijo...

La psicopatía de los mitómanos inescrupulosos solo necesita de una sociedad cautiva por una massa media perversa cuyos intereses concuerden con los del canibal. Excelente artículo compañera.

Anónimo dijo...

¿Por que das por sentado que todo el que votó al gobierno de Macri lo hace teniendo en cuenta: "le convenían para su desprecio y odio de clase…"?
Por que entonces también podemos decir que el que simpatiza por el gobierno anterior lo hace por que es un "vago, y espera todo del estado".
Das por sentado que el votante del Pro es un "globoludo manipulado" y por otra parte el votante kirchnerista es un pensante. No te das cuenta que hay manipulación desde los dos lados?, cada cual con su sistema de pensamiento al que cada cual adhiere?.

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